Trastornos de ansiedad más frecuentes
En el entorno escolar los trastornos de ansiedad más frecuentes son la agorafobia, la crisis de angustia y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). En este artículo trataremos la crisis de angustia, con sus características y la respuesta que se da en los organismos cognitivo, fisiológico y motor.
Con la crisis de angustia se da la aparición temporal y aislada de miedo o malestar de carácter intenso, según informa el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales IV (DSM IV).
El miedo intenso es acompañado de varios síntomas somáticos o cognoscitivos que alcanzan su máxima expresión los primeros 10 minutos (palpitaciones, sudoraciones, temblores, sensación de ahora, sensación de atragantarse, opresión, náuseas, inestabilidad, desrealización o despersonalización, miedo a volverse loco, miedo a morir, parestesias, escalofríos).
Con la crisis se desata la sensación de peligro yla necesidad de escapar. Los psicólogos la llaman “pseudoangor”, con ello hacen referencia a la falsa angina de pecho y cuando acuden al médico el tratamiento se basa en la utilización de psicofármacos, que a pesar de calmar los síntomas hace que el sufrimiento dure más.
La crisis de angustia se puede describir teniendo en cuenta tres sistemas de organismos:
- Respuesta Cognitiva-Pensamientos automáticos Catastróficos: la persona que lo padece piensa que le va dar un ataque al corazón, se ahoga, se desmaya o se muere, entre otros. Sea cual sea la sensación la persona está convencida de que algo muy grave, físico o mental, va a sucederle y el resultado será desastroso.
- Respuesta fisiología (sistema simpático): las sensaciones se dan de manera muy brusca y éstas pueden ser el mareo, el aumento del ritmo respiratorio, la visión borrosa, la tensión ocular, el dolor de pecho, la sensación de irrealidad, el sudor, las ráfagas de calor o frío, hormigueo por el cuerpo, entumecimiento, pérdida de sensibilidad, calambres, piernas flojas, y/o sequedad en la boca.
- Respuesta motora: lo que busca es seguridad y reducir el pánico. Por ejemplo hay conductas para evitar las situaciones en las que la persona esté en tensión. También, hay conductas de escape y conductas de búsqueda de seguridad.