Sintomas Emocionales del Estres
2. SINTOMAS EMOCIONALES PRODUCIDOS POR EL ESTRÉS
Como resultado de preparar al organismo para hacer frente a situaciones que percibimos como amenazantes o peligrosas nos activamos, esta activación produce emocion, y asi entendemos la e-moción como energía que nos alerta y busca movilización o acción. Las emociones nos ayudan a adaptarnos al entorno, y hoy en dia nuestros entornos tienen mucho que ver con nuestras relaciones sociales. Así pues nuestras emociones tienen mucho mas que ver con nuestras relaciones sociales que con nuestras relaciones con la naturaleza. ¿Quien de nosotros no ha experimentado tensión o presión por las personas que nos rodean o por el contrario presion o tension al sentir la soledad y el aislamiento? Sentimos frustración, irritabilidad, rabia e incluso hostilidad, frente a los demes y estos son sentimientos que nos alejan del equilibrio y armonia y nos incitan a la acción.
Cuando no nos encontramos seguros en nuestras relaciones, cuando estamos alerta y percibimos “peligro” en nuestras relaciones con los demás en un primer momento nos activamos causando irritabilidad y sensación de falta de control, y esto nos enfada. El enfado es una emoción que busca impactar en el entorno afirmando nuestra postura, marcar límites, defender nuestro territorio. Al enfadarnos podemos hacer una de 3 cosas, mostrar nuestro enfado, tragarnos nuestro enfado o regular/desactivar nuestro enfado moderadamente. Lo normal es que no nos hayan enseñado a regular o desactivar nuestro enfado asi que es mucho más probable que hayamos aprendido a taparlo lo que hace que lo acumulemos de alguna manera y esta activación contenida se puede transformar en ansiedad, o miedo difuso. La ansiedad es una reacción fisiológica ante un posible peligro indefinido. El miedo es también una reacción fisiológica ante un peligro pero un peligro definido.
Estado de alerta o sensación de peligro: La activación o emoción toma múltiples formas, y se manifiesta en diferentes intensidades desde un estado de vigilancia hasta un ataque de pánico. Los grados de ansiedad que manifestamos tienen mucho que ver con nuestro umbral de tolerancia para ello. Por ejemplo la primera vez sentimos miedo tenemos una reacción con una intensidad x, pero si volvemos a encontrarnos en una situación parecida y volvemos a tener miedo es como la intensidad del miedo se incrementara y si se vuelve a repetir una situación parecida es posible que la tercera vez que esté en una situación semejante el miedo se haya incrementado exponencialmente, y esto es debido a que cerramos un circuito: sentimos miedo, recordamos el miedo que hemos sentido, nos preocupamos por volver a vivir el miedo y esto desencadena más miedo. Círculo vicioso XXX. Con lo cual al final lo que tenemos es miedo al miedo. Por ejemplo si yo salgo a la calle un día y me cae un excremento de paloma en la cabeza, y al día siguiente vuelvo a salir a la calle y me cae otro excremento de paloma encima, la tercera vez que salgo a la calle voy hipervigilante de las palomas y trato de evitarlas todo lo que puedo porque tengo miedo de que me vuelva a caer un excremento de paloma encima.
Este es el proceso que sigue nuestro cerebro cuando la activación producida por la emoción no se descarga, o asimila. En este caso el asco del excremento no se elimina y además si se dan situaciones similares continuados en el tiempo, o las situaciones producen unos estímulos tan intensos que se quedan activados en nuestra memoria presente, estaremos vigilantes. De manera que si se da otro estimulo o situación parecida, cualquier lugar donde haya palomas, se nos dispara la sensación de asco y de miedo a que nos vuelva a suceder, y terminemos por evitar pasar por lugares donde haya palomas. En otras palabras la respuesta de estrés produce emoción y la emoción al ser percibida por nosotros puede inducir más respuesta de estrés, por lo que aprender a manejar loas emociones es indispensable para manejar el estrés.
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ESCALA DE ACONTECIMIENTOS VITALES RECIENTES |
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Los Doctores Holmes y Rahe han establecido una evaluación de situaciones vitales y los han puntuado en función del estrés que producen (tanto si son positivas como negativas) y como la acumulación de estas situaciones vitales en los ultimos 2 años puede tener consecuencias negativas. Si la calificación es mayor a 300 puntos la persona en cuestión tiene una probabilidad de enfermar de un 80% en el año en curso. Si la calificación está entre 200 y 299 tiene un 50% de probabilidades y si está entre 150 y 199 será de un 40% y finalmente un 20% de personas no sufriran estrés y esto es debido a la vulnerabilidad vs. resiliencia al estrés- Para utilizarlo en la columna de la izquierda ver el numero de veces que se da un acontecimiento vital en el último año y multiplicarlo por el valor promedio asignado. Una vez completado ver que puntuación total da. |
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Nª de veces |
Valor Promedio |
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1. Muerte del cónyuge |
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100 37
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Miedo, ansiedad y ataque de Pánico
- Nuestro corazón empieza a latir más rápido para mover la sangre de las extremidades y los órganos a los músculos para poder luchar o correr y con ello aumenta la tensión arterial
- Al hacerlo nuestra respiración también se altera y respiramos más rápido o tenemos sensación de falta de aire, y frecuentemente se nos seca la garganta
- Tenemos sensación de cambio de temperatura sintiendo mucho calor o mucho frio y tambien se produce sudoración
- Los músculos se tensan para prepararse a la acción y reciben mayor volumen de sangre y glucosa
- Los vasos capilares de la piel se contraen para reservar la sangre para los músculos y que no nos desangremos en caso de heridas y las manos y los pies se nos quedan frios y el vello de la piel se eriza
- Nuestro metabolismo cambia y nuestro sistema digestivo deja de funcionar con lo que sentimos un nudo en el estómago y frecuentemente tenemos que soltar lo que tenemos en el estómago sintiendo nauseas o malestar abdominal.
- Podemos sentir entumecimiento, mareos, sensación de sentirnos fuera de nosotros mismos e incluso miedo a la muerte o miedo a la locura o miedo a un infarto
Lo que es menos conocido, sin embargo, es que sensaciones como mareo extremo, visión de puntitos luminosos, visión borrosa, entumecimiento y hormigueo, músculos rígidos y casi paralizados, y dificultad para respirar que llega hasta sensación de ahogo o asfixia pueden también ser parte de la respuesta de miedo o ansiedad.
La intensidad del miedo se puede incrementar hasta el llamado ataque de pánico que es una respuesta exagerada del miedo, tanto por su intensidad como por su duración. Lo normal es que no dure mas de entre 2 y 10 minutos aunque en ese momento el tiempo se hace eterno. En el ataque de pánico lo peor que puede pasar es que una persona se desmaye. En este momento el sistema nervioso simpático pararía su actividad y la persona recuperaría la conciencia en unos pocos segundos. En este caso la función del desmayo es proteger al organismo y evitar un mal mayor. De todas formas, desmayarse como consecuencia de la respuesta de lucha-huida es extremadamente raro y, si ocurre, es una manera adaptativa de evitar que el sistema nervioso simpático se descontrole.
Si entendemos que el propósito de la ansiedad es proteger al organismo, no dañarlo, entenderemos que esta reacción es natural y en vez de incrementar su intensidad preocupándonos ayudará a que disminuya.
Una de las mayores preocupaciones que tienen las personas que tienen un ataque de ansiedad o de pánico es pensar que les va a dar un infarto ya que hay varios síntomas en común. Los síntomas más importantes de una enfermedad cardiaca son falta de aliento y dolor en el pecho así como, ocasionalmente, palpitaciones y desvanecimiento. Estos síntomas en la enfermedad cardíaca están relacionados más directamente con el esfuerzo. Esto es, cuanto más ejercicio, peor serán los síntomas y cuanto menos ejercicio, mejor. Los síntomas desaparecerán normalmente muy rápido si se descansa. Esto es muy diferente a los síntomas asociados con los ataques de pánico, que por el contrario suelen ocurrir frecuentemente durante el descanso, incluso durmiendo y parecen tener voluntad propia. Un aspecto de gran importancia es que la enfermedad cardíaca casi siempre produce cambios eléctricos importantes en el corazón, que son recogidos por el electrocardiograma (ECG). En los ataques de pánico, el único cambio que aparece en el ECG es un ligero incremento en el ritmo cardíaco. Parece ser que es más usual que los infartos ocurran durante el día alrededor del mediodia, mientras que los del ataque de pánico suelen darse en períodos de descanso y muchas veces se dan de noche. Además, si los síntomas ocurren a cualquier hora y no sólo bajo condiciones de esfuerzo, esto es una evidencia adicional contra la posibilidad de un ataque al corazón.
Una de las maneras de reducir la ansiedad que produce la respuesta de lucha-huida (ansiedad) es recordar que su cometido es conseguir preparar al organismo para la acción inmediata y que su propósito es protegerlo.
Si sentimos estos síntomas pero vemos ante nosotros un posible objeto de miedo como por ejemplo un león, o una serpiente entenderemos nuestra reacción pero si tenemos estos síntomas sin que percibamos un objeto de miedo, el miedo será más intenso porque no entenderemos que nos pasa. Por tanto, en muchos casos, cuando no podemos encontrar una explicación a nuestras sensaciones, dirigimos la búsqueda hacia nosotros mismos. O dicho de otra manera, "si nada en el exterior me está haciendo sentir ansioso, debe haber algo mal en mí". En este caso, el cerebro intenta encontrar congruencia buscando una explicación tal como "me debo de estar muriendo, perdiendo el control o volviéndome loco".
Muchas veces entendiendo lo que nos pasa podemos bajar la intensidad del miedo, pero otras muchas veces aunque podamos razonar que no es lógico que tengamos miedo nos será muy difícil superar la sensación.
También se da el caso que tengamos mucho estrés, en este caso nuestro organismo: cuerpo – mente está funcionando en modo supervivencia y cuando es así estan sobre activados el sistema límbico y el reptiliano, mientras que nuestro neocortex no está funcionando a pleno rendimiento. En este caso nos cuesta mucho concentrarnos, nos falla la memoria, nos cuesta prestar atención y tenemos la sensación de que no controlamos, lo que también nos produce muchos miedos asociados, llegando incluso a la evitación de determinados objetos o situaciones que es lo que se conocen como fobias.
¿Qué es lo que nos hace tan difícil vencer los miedos? Para explicarlo tenemos que hablar de cómo funciona nuestro cerebro. Podemos hablar del cerebro desde muchos puntos de vista y hacer muchísimas divisiones. Aquí nos vamos a limitar a hablar de 3 funciones principales del cerebro, tres divisiones que tienen mucho que ver con como nos vamos desarrollando, 3 maneras de interpretar nuestra realidad.
Nos vamos a basar en la teoría del cerebro triuno de Paul MacLean, que se describe en el capítulo VII pero aquí vamos a describir unicamente el mecanismo del miedo que se produce en el sistema límbico.
En los estudios del miedo se ha visto que la parte del cerebro que se activa es el sistema límbico donde una glándula llamada la amigdala recibe estímulos (que pueden ser externos o internos) y dispara la reacción de miedo. Esto lo hace enviando información a los diferentes sistemas del cuerpo: sistema nervioso, sistema cardiovascular, sistema muscular, sistema digestivo, sistema inmune etc. A la vez que envía información al neocortex donde se procesa la señal del miedo. Hay pues dos caminos neuronales, el corto (que también es menos preciso) que dispara los sistemas mencionados y uno más largo que llega al neocortex que puede contrarrestar la señal recibida de
La amígdala funciona mano a mano con otra glándula llamada el hipocampo que es el responsable de archivar los estímulos que recibimos del entorno en la memoria a largo plaz. Cuando se sobreactiva la amigdala el hipocampo no puede hacer su función con normalidad. Por eso cuando hemos tenido algún miedo intenso, y el hipocampo no lo ha podido archivar el contexto en el que sucedió, se nos queda en el recuerdo pre-consciente y se vuelve a disparar cada vez que concurren estímulos parecidos.
Los miedos tienen mucho que ver con nuestra memoria, sea consciente o inconsciente (entendiendo por inconsciente que no está presente en nuestra conciencia en el momento actual, pero a lo que podemos acceder con determinadas técnicas). Se dice que para cada representación mental existe una representación corporal. Así pues para eliminar nuestros miedos tenemos que “trabajarlos a 3 niveles”: a nivel de pensamiento, a nivel emocional y a nivel corporal.
¿Cómo podemos trabajarlos a los tres niveles? Existe una nueva técnica llamada Psicología energética de la que hablaremos en el capítulo VII que combina la psicología con la medicina china y con la kinesiología y que viene a desactivar la emoción, con lo cual cambia nuestra reacción corporal y tambien cambia nuestra creencia acerca de la situación de miedo. Para entender que hace que funcione la des-activación de la emocion tenemos que entender lo siguiente:
1. Nuestro cerebro siempre procesa la información en tiempo presente, recuerda el pasado en el presente y anticipa el futuro en el presente. Cuando recordamos algo lo traemos al presente, lo vemos y lo sentimos en el presente y cuando anticipamos o nos preocupamos por algo también lo estamos viviendo en el presente. Así que para poder trabajar los miedos lo primero que tenemos que hacer es afrontarlos en el presente. ¿Qué quiere decir afrontarlos? Pues quiere decir traer la situación que nos produce el miedo aquí y ahora para poder trabajar la reacción de nuestro organismo en el aquí y ahora. ¿Me podréis decir pero no es lo mismo? Pues hasta cierto punto tenéis razón y digo hasta cierto punto porque tenemos parecidas reacciones aunque varíe la intensidad de
Esto lo hacemos recordando, o anticipando una situación en la que nosotros hayamos sentido o creamos que vamos a sentir la reacción de miedo. Este es el primer paso, traerlo al aquí y ahora.
2. El segundo paso y también muy importante es aceptarnos con el miedo. Si una parte de nosotros no admite tener miedo, no quiere sentir miedo, se critica por sentir miedo, e incluso se rechaza difícilmente vamos a poder trabajar el miedo. Para no sentir el malestar que nos produce el miedo el organismo utiliza mecanismos de defensa que hacen que este miedo no acceda a
3. El tercer paso consiste en desactivar el miedo de los recuerdos de las situaciones donde hemos pasado miedo, lo que hará que empiece a bajar la intensidad del miedo. Dicho de otra manera descargar la energía del miedo acumulada que hemos bloqueado y quitado de nuestra conciencia. Interfiriendo el patron del miedo, o el reflejo condicionado del miedo y repitiendo las interferencias mientras accedemos a la representación mental del miedo crearemos nuevos caminos neuronales para que no se dispare el reflejo condicionado, lo que quiere decir que creamos una nueva respuesta.
Cuando tomemos consciencia de que ha cambiado nuestra respuesta del miedo empezaremos a pensar que no tiene porque volverse a repetir: que lo sucedido fue un acontecimiento puntual, en el tiempo y espacio y que no tiene por que ser siempre lo mismo. Por ejemplo yo tuve una azafata en terapia que decía tener miedo a tirarse por la rampa que tienen los aviones para casos en que tuvieran que hacer un aterriza excepcional. Decía que sólo pensar, que tenía que tirarse la creaba ansiedad. Se imaginaba acercándose a la puerta y agarrotándose y no pudiendo tirarse. Como los auxiliares de vuelo tienen que hacer simulaciones de vez en cuando se estaba planteando dejar de volar para evitar tener que tirarse por
Cuando estamos inmersos en el miedo es como si todo lo viéramos desde ese punto de vista y descartáramos las diferentes opciones. Nuestro cerebro distorsiona y elimina, es decir sólo se fija en determinadas situaciones sin tener una visión de conjunto. Muchas veces no nos acordamos de situaciones parecidas en las que no hemos tenido miedo y sólo ponemos la atención en las situaciones en que si hemos tenido miedo.
Así si por ejemplo yo he salido a la calle mil veces y no me ha ladrado un perro pero salgo tres seguidas y en las tres me ladra un perro empiezo a creer que siempre que salga a la calle me va a ladrar un perro porque me olvido de las mil veces que he salido y no me ha ladrado. Esto es porque el ladrido del perro me ha causado una emoción negativa y por ello se me queda en el pre-consciente.
Para eliminar ese condicionamiento conviene que haga por lo menos tres pasos:
- Racionalice cuantas veces he salido a la calle sin que me ladre un perro
- Recuerde y libere la emoción negativa del recuerdo de salir y que me ladre un perro
- Que esté dispuesta para volver a salir a la calle con optimismo y sin anticipar que me va a volver a ladrar el perro.