• Estres traumático

     ESTRÉS TRAUMATICO. 

    El estrés como definió Hans Seyle es una respuesta de adaptación del organismo ante un cambio, que si es intenso o perdura en el tiempo se denominaría estrés agudo y estrés crónico respectivamente.

    Todos padecemos estrés en mayor o menor medida, e incluso hemos hablado de que un poco de estrés nos prepara para la acción, nos activa el sistema nervioso de manera que dispongamos de más energía para ponernos en marcha. Sin embargo hay niveles de estrés o de tensión que incapacitan y estos los psicólogos los llamamos trauma, o de trastorno de estrés post traumático y son condiciones que necesitan del tratamiento de un terapeuta experto para ayudar a la persona a resolver su condición.

    Podemos definir trauma de muchas maneras, y dependiendo de quién lo defina tendremos una definición distinta. A mi me gusta definirlo como una situación en la que se produce una fuerte tensión que no se resuelve o libera y perdura en el tiempo pasada la situación en la que tiene lugar. Tambien se ha definido el trastorno de estrés post-traumatico como cualquier evento repentino que sitúa al organismo en modo de supervivencia ante una situación en la que peligra su vida.  El trauma generalmente te deja sintiéndote impotente, y paralizado. Surge de forma repentina y sobrecogedora y se apodera de ti. No puedes pensar con claridad durante y a continuación de una situación traumática y sin embargo hace falta poder mantener la atención para darle un significado y superarlo.

    Hay situaciones estresantes o que producen la respuesta de estrés que nos dejan condicionados y que podíamos decir que son traumáticos Esto quiere decir que nuestro organismo adquiere un patrón de conducta, normalmente después de la repetición, que hace que en situaciones parecidas tengamos comportamientos semejantes. Estos patrones nos producen circuitos repetitivos que nos hacen tener la sensación de falta de control y esto nos produce mucha impotencia e inseguridad..

    El estrés post traumático es el resultado de alguno de los estrés que hemos mencionado anteriormente, pero que no se han compensado con la vuelta del organismo a su estado de homeostasis o equilibrio y por lo tanto persisten pasado el evento o situaciones traumáticas por las que ha pasado la persona. Tambíen es el nombre que se le da a un conjunto de síntomas que se suele dar en los supervivientes del trauma. Cuanto más severo es el trauma, mayor tiempo duraran los síntomas. En casos de trauma mayor o repetido se pueden dar reacciones intensas durante años.  

    ¿Qué es el trauma?  

    Según Peter A. Levine Médico y Psicólogo norteamericano, en su libro “Curar el trauma” dice textualmente <<El trauma es un hecho de la vida, sin embargo, no tiene por qué ser una condena a perpetuidad. El trauma no sólo se puede curar, sino que con una guía y apoyo adecuados puede resultar transformativo. El trauma posee el potencial para ser una de las fuerzas más significativas en la evolución y despertar psicológico, social y espiritual…………….

    Tradicionalmente, se ha considerado el trauma como un desorden psicológico y médico de la mente y mientras que, en apariencia, la práctica de la medicina y la psicología moderna celebra la conexión entre la mente y el cuerpo, menosprecia enormemente la profunda relación que tienen en la curación del trauma. ……..El trauma no se cura ni se curará plenamente hasta que atendamos al papel esencial que desempeña el cuerpo. Debemos comprender de que forma el cuerpo se ve afectado por el trauma y hasta que punto es importante para curar sus secuelas. 

    Los síntomas traumáticos no están causados por el mismo suceso que los desencadena. Son consecuencia del residuo de energía congelada que no ha sido resuelta ni descargada; este residuo permanece atrapado en el sistema nervioso, donde es capaz de provocar estragos en nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Los síntomas alarmantes, debilitantes, a menudo extraños y de larga duración del trastorno por estrés post traumático, se desarrollan cuando no somos capaces de completar el proceso de entrar, atravesar y salir del estado de “inmovilización o congelación”. Sin embargo, si iniciamos y animamos nuestro impulso innato de recuperar el estado de equilibrio dinámico, seremos capaces de descongelarnos>>

     

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